
Las sombras grises de la tristeza
repentinamente se tornaron negras.
Su ser, su alma y el recuerdo
lloran la inesperada y fatal partida.
No puede dejar el profundo dolor
que se hunde en su desgarrado pecho.
Dolor al saber que ella, nunca más,
festejará su llegada vespertina.
La noticia fue el abismo del principio,
su corazón herido se desangra.
Lamenta no haber estado a su lado
cuando el último suspiro la sorprendió.
Necesita tiempo para erradicar el dolor,
necesita tiempo para procesar el duelo.
No puede detener, el curso de la existencia,
no puede entender, que no estará más con ella.
Cada Agosto le traerá con su brisa
este día tan nefasto en su vida.
Con lágrimas abriga la foto más bella
sobre su alma henchida de angustia.
El adiós será, cuando termine de llorarla,
sin despedidas, seguirá ligada a su mascota.
Jyosti – Graciela Fioretti26/08/2010
Ana, tu dolor me trae recuerdos y por ello te dediqué este poema. Para muchos , tal vez, sea solamente una mascota, para los que les damos un lugar en la casa, son parte de nuestras vidas y compañeras incondicionales hasta el final. Desde mi mancomunado dolor estos humildes versos.
**Reservados los derechos de autor. Obra registrada**