
Mi rostro reflejado en su cristalina agua,
con monedas en su fondo que la engalanaban.
Allí las personas continuamente las arrojaban
y con cada una de ellas un deseo, una esperanza.
Atónita frente a esa fuente tan admirable,
tomé una moneda que estaba en mi cartera
y pidiendo el más intenso deseo, la arroje en ella,
hasta ver cómo en el fondo se quedaba quieta.
Mi deseo fue para la humanidad entera,
profundo, simple, austero, secreto y con sentimiento.
Que no sufran más hambre los niños de hoy
para que sean el sostén de nuestro futuro incierto.
Con tanta inquietud se quedó mi alma,
que tiré otra moneda para una necesidad mundana,
que los que me quieren bien estén siempre a mi lado,
y con ellos poder continuar en mí camino tan deseado.
Jyosti
16/05/2009
2 comentarios:
Jyosti, tienes el alma dulce y límpia, has pedido mucho para los demás (los niños) y poco ( pero que a la vez es mucho ) para tí.
Tu deseo ha dado su fruto, me tienes y me tendrás siempre a tu lado, caminando los senderos que nos enseña la vida.
Un abrazo muy afectuoso.
Wersemei, querida amiga, mis deseos han sido simples pero desde el alma y gracias por tus palabras.
Recibe un gran abrazo!!
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