Devora tanto silencio
el instante;
se torna la ilusoria espera
en eterna escena de un atardecer
que eclipsa el sentimiento.
Lágrimas del color del mar,
lágrimas con todo su sabor,
humedecen el instante,
perpetuando la inmensidad
de haberse entregado plenamente.
Con la sutileza encaramada,
comienza el dolor a fluir,
lágrimas gama carmín
que tiñen toda la piel
lacerada por animadversión.
Cae lentamente sobre el cristal
de una esperanza que agoniza,
la incertidumbre de la lejanía
que se ahoga de franqueza,
con lágrimas sin color.
Jyosti – Graciela Fioretti
10/04/2011
**Obra registrada**

1 comentario:
Amiga, la esperanza no se pierde nunca. Que esas lágrimas de diluyan totalmente en el tiempo.
Mucha emoción hay en tus palabras. Escribes con el corazón, se te nota.
Un gran beso y cuídate mucho.
Publicar un comentario