
Las palabras se han quedado atrapadas,
en algún lugar de la garganta.
Los silencios son eternos
y la existencia se ha vuelto perpetua.
¿Qué nos ha sucedido?
El tiempo ha construido,
un muralla que nos separa
y no podemos saltar.
Las ilusiones se diluyen,
como sutiles gotas de lluvia bajo el sol.
La alegría se despide,
llevándose las risas y carcajadas.
El amor está amarrado con cemento y arena,
la pasión devorada por los cimientos,
la comprensión se la lleva el viento,
y entre las manos vacías abrazamos nostalgia.
El corazón está de luto,
llora un sentimiento perdido.
Un muro silente entre nosotros,
insita a que solamente, nos miremos.
Jyosti
23/10/2009
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