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Los libros son las alfombras mágicas de la imaginación. Jorge Luis Borges

domingo, 29 de enero de 2012

El Trasplante (micro-relato)


Entró al quirófano con la urgencia que ameritaba la ocasión. Todo estaba preparado para la cirugía, la ansiedad lograba atravesar las paredes, el equipo médico tenía atrapado al silencio.

Llegó la caja con el órgano para el trasplante, no había tiempo para pensar, la reacción se hizo dueña de las manos del cirujano, abrió el pecho con precisión, entre ordenes y miradas profundas tenía ambos corazones, repentinamente la luz se ausentó  pero volvió al instante, terminaron con las suturas. Faltaba darle vida, comenzaron con masajes manuales, luego con las paletas. No lograron que latiera.

Quien tenía el corazón que habían extirpado miró aterrado a todos, enmudeció. El grupo se paralizó.

El cirujano salió y le dijo a la familia  –La operación fue un éxito…  
       
Graciela Fioretti / Jyosti
28/01/2012
**Obra registrada**

sábado, 28 de enero de 2012

Más allá de la Guerra (Carta San Valentín I)


Amada mía,
Aprovecho para escribirte aunque no sé cuándo podré despachar esta carta.

Aquí todo es diferente,  se hace muy difícil abarcar territorio, el enemigo está sembrado por doquier y nos vemos obligados a cambiar de lugar constantemente para que no nos sorprendan mientras descansamos.
Tenemos noches muy frías, durante el día llueve y como debemos movernos para que no nos tomen prisioneros, el agua de la ropa se nos filtra hasta los huesos. Las botas tampoco logran ampararnos de la humedad, los pies tienen ampollas y las medias un olor fétido.
Para protegernos, acampamos detrás de las montañas, levantamos pequeñas tiendas que nos resguardan mientras dormimos.
La comida está racionada,  tenemos hambre  y sed, muchos empezaron a toser por no poder dejar secar bien la ropa, el tiempo no nos ayuda. Además, hay muchos mosquitos, las provisiones no ha llegado.
¡Qué terrible es la guerra!, oigo mientras duermo las batallas y las voces de las vidas perdidas. Muchos compañeros han sido heridos y llevados a los hospitales de campaña, los que logren sobrevivir regresarán a sus hogares. Los que perecen en el campo de batalla, lamento contarte, lo terrible que es tener que sepultarlos en fosas comunes, no podemos cargar con los cuerpos.  Aquí prevalece la necesidad de subsistir.

¡Cuánto te extraño!, llevo aferrado a mi corazón la última carta que me enviaste. Cuando descansamos,  la leo  imaginando que estás a mi lado, ahora más que nunca necesito tus abrazos, tus besos, tu cuerpo, los deseos se confunden, pero cada día te amo más, vivo aferrado al sueño de tenerte nuevamente.
El día que nos despedimos se me desgarró el alma, verte llorar mientras subía al camión del ejército es lo más vivido que tengo grabado en mi ser, pero el deber llamaba y como buen patriota debí salir a luchar por mi país, en ese momento estaba convencido que era de cobardes no pelear por una causa, pero ahora pienso diferente, ¿sabes por qué?, porque habría tenido la posibilidad de seguir contigo.  No tuve escapatoria y ahora tampoco la tengo, cada día puede ser el último.
Una y otra vez me repito que debo sobrevivir para que estemos nuevamente juntos. Rezo a mi Dios para que me dé la posibilidad de poder conocer a nuestro hijo.
Muchas veces entre tanta muerte la siento tan cerca de mío y pienso que,  si no logro volver contigo, deberás ser fuerte para afrontar el futuro, aunque no asimilo la idea de que te enamores de otro entre el delirio de tanta balacera y cañonazos, me ahoga pensar que es algo posible.  
El presentimiento de que no saldré de este infierno me invade.

Mi superior nos recordó que mañana es San Valentín, hemos perdido la noción del tiempo.
Será imposible que tengas esta carta, pero albergo la esperanza de que algún día la leas, está llena con la ilusión por tenerte nuevamente.
Mi eterna amada, quiero que sepas que si es la última,  tiene mi alma y mi corazón enlazados con el gran amor que nos hemos profesado, más allá de la guerra, más allá de todo, nada podrá alejarme de tu alma.

Comenzaron a bombardear el campamento desde el aire, se escuchan muchos gritos, debo tomar mi puesto. Para ti y Junior _________________

**Esta carta fue encontrada junto al cuerpo del soldado y enviada de inmediato.  Su amada esposa pudo leerla el día de San Valentín. Los restos de su querido esposo no fueron a una fosa común,  los recibió un par de semanas después para darle su último adiós. Ella le dejó una carta sobre su féretro, antes de ser sepultado. **


Graciela Fioretti / Jyosti
28/01/2012
**Obra registrada**

A mis lectores

A todos mis asiduos lectores y visitantes de este sitio, quiero acercarme nuevamente con una secuencia de "Cartas para el día de San Valentín". Las iré publicando hasta que llegue el 14/02/2012.
Ellas tienen la particularidad de enfocar casos diferentes y situaciones diversas de la vida, pero todas llevan implícito el "amor".
Deseo que sean de Vs. agrado.
Hoy les entregó la primera que se titula "Más allá de la guerra". 


Siempre agradecida con todos los que pasan a leerme.
Graciela Fioretti / Jyosti
28/01/2012

sábado, 21 de enero de 2012

Pescando Doradillos (micro-relato)


El día prometía estar de acuerdo con el propósito del encuentro. Amigos que entre saludos y chistes iban a compartir algo más que un desayuno, esa sería una jornada inolvidable.
Desde arriba del terraplén comienza una recorrida de pesca  dónde se canalizan todas las ansiedades de las personas que participan.
Debo confesar que, incorporada a este grupo de asiduos pescadores, me sentía una novata con la esperanza de tener,  lo que se suele decir, “suerte de principiante”.
Todos murmuraban que las entrañables Tarariras hacían notar su ausencia.
-No vinieron a la cita –exclamó uno de mis compañeros de pesca- han dejado un vacío muy difícil de llenar y  las ilusiones derrumbadas.
Repentinamente,  desparramados bajo las turbias aguas de la cuenca del Río Paraná, estaban estos hermosos peces que fueron ocupando ese lugar vacío, los doradillos se veían por doquier.
En las partes que el terraplén había sido destruido por el agua se formaban correderas, y detrás de estas el agua comenzaba a tomar velocidad, allí los encontramos.
Fue una pesca exquisita,  con dorados que entregaron toda su acrobacia en sorprendentes y dignas peleas, un show completamente anecdótico.
Y finalmente mi presa, mientras se comenzaban a esfumar las emociones, tenía un motivo de sobra para embriagarme de felicidad… había logrado la pesca de un doradillo,  y por supuesto una merecida foto.

Graciela Fioretti / Jyosti
21/01/2012


**Obra registrada**

Ataque de Pánico (micro-relato)



Comenzó a  temblar al ritmo de su corazón acelerado, la vista se le nubló y el vértigo la hizo tambalear;  se llevó las manos hacia el pecho mientras pedía ayuda. Se quedó sin aliento.
La subieron a una ambulancia, su rostro empalideció y la respiración se hizo imperceptible,
-¡Tiene un infarto! –gritó el paramédico-. Comenzaron a intentar reanimarla con choques eléctricos. No hubo respuesta.
Mientras de su mano caía la pastilla que estaba por tomar para los ataques de pánico, anotaban la hora de su defunción.

Graciela Fioretti / Jyosti
21/01/2012

**Obra registrada**

miércoles, 18 de enero de 2012

Te regalo mis palabras


Voy decorando mis letras,
 y hoy te regalo mis palabras
enlazadas con mis versos
a un perpetuo calendario.

Siente y abraza lo que existe,
a todo lo que vive para que tu vivas,
aférrate a la enredadera
de tu tiempo y los anhelos.

Tal vez, aún no lo percibas,
sobre un territorio de volcanes
va tu andar inquebrantable,
por el sendero hacia el mañana.

Con trabajo intenso y de sacrificio,
con trabajo de experiencia y  beneficios,
iras cambiando tu manera de pensar,
con lazos inquebrantables cada año.

Festeja con gozo y algarabía,
integrad@ a una gran familia.
Te envío mi humilde mensaje,
simplemente…  ¡Feliz Cumpleaños!

Graciela Fioretti / Jyosti
19/01/2012

**Obra registrada**

Para mis amig@s de la vida que hoy cumplen años les dedico este poema. 

sábado, 14 de enero de 2012

Ausencia



En la ausencia de tu ser
me envuelve la nostalgia,
quiere el corazón arder
para destruir el sentimiento
que a ti me amarra.

Se despide la realidad
de la ilusoria agonía
que tiene sin armonía
el desdén de amarte tanto,
sin piedad ni realidad.

No se puede comprender
el instante inoportuno
de saber que ninguno
ha de ser bien acogido
en el rincón del olvido.

Sobre las arenas blancas
que baña el mar del recuerdo
quiero morir en un sueño
abrazada a tu cintura
entregándote mi alma desnuda.

Graciela Fioretti / Jyosti
14/01/2012

**Obra registrada**

viernes, 6 de enero de 2012

Cita con un Poema desde Colombia


**Mi agradecimiento a Isabel Martinez, por leer un poema de mi último libro "Grafía Furtiva/Furtive Writings" y en ambos idiomas, en su programa "Cita con un Poema", desde Colombia para el mundo.**

Graciela Fioretti / Jyosti
06/01/2012

domingo, 1 de enero de 2012

Resistiré


**Intérprete: Estela Raval integrante del grupo musical "Los 5 Latinos".
Esta canción la estrenó en un escenario con letra en mano, luego de haber superado un cáncer mamario. Resistiré es mucho más que una simple canción, es un canto a la vida.
Deseo que en este recién nacido 2012, lo disfruten.**
Graciela Fioretti
01/01/2012

sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz Año 2012


Y llegan las campanadas
que anuncian la medianoche,
mientras el año Dos mil Once
silente se nos escapa.

Entrando muy despacito
se instala el Dos mil Doce
entre rituales ancestrales,
los fuegos artificiales,
estruendo de pirotecnia,
brindis, saludos, risas, besos,
y con abrazos llenos de esperanza
le damos lugar a un comienzo
que pronto será un final.

Los malos pasos disueltos
con el año que se va,
abordan tristes recuerdos
de los que ya no están más.
La salud lo primordial,
el trabajo una constante,
el dinero necesario,
el amor un corolario.
Lo mejor,  el porvenir,
que trae…  el nuevo año.

Graciela Fioretti-Jyosti
31/12/2012

**Obra registrada**

**Para todo el mundo mis deseos de Paz y prosperidad. Que se puedan erradicar  el hambre y las enfermedades epidemiológicas.**

domingo, 25 de diciembre de 2011

La Navidad y el Cofre de los Deseos


Inmigrante de tierras lejanas, nuestra madre, había dejado a su familia que era muy numerosa, y las únicas noticias que, por aquellos tiempos tenía de ellos, eran por correo.
La algarabía se instalaba en la casa una semana antes de Navidad, para ella ese día era sumamente importante, había deseado una gran familia y la había conseguido.
Tenía incorporada esta festividad por tradición familiar, y estaba dispuesta a que nosotros la siguiéramos manteniendo viva.
Por ese entonces, comenzaban a llegar bellísimas tarjetas portadoras de deseos, eran tantos que mi madre los anotaba en un cuaderno.
Nosotros, no siempre los comprendíamos, pero también estaban presentes los más conocidos, salud, paz, bienestar, prosperidad…

Muchas cosas no se perciben cuando uno es niño, en Nochebuena esperábamos despiertos hasta las doce de la noche para ver si Papá Noel llegaba con su gran bolsa de regalos, pero nunca lo pudimos ver, entonces nos quedábamos dormidos y a la mañana siguiente corríamos hasta el árbol de Navidad, y allí los regalos que, no siempre, eran lo que habíamos pedido, igual estábamos felices, atravesábamos años difíciles.
Nuestro padre trabajaba todo el día y casi no lo veíamos, en cambio, nuestra madre, se sentaba en su sillón preferido y mientras contemplaba la alegría que teníamos con los obsequios, ella tomaba el cuaderno y leía en voz baja todos los deseos que había recogido de las tarjetas y de las personas que nos saludaban. Recuerdo que la mirábamos pensando qué hacía con ellos, entonces, me animé y le pregunté –Madre, ¿qué haces con todos los deseos de Navidad? –ella tomó mi mano y dijo –Los guardo en el cofre de los deseos, y a medida que se cumplen,  los saco de allí esperando que, algún día, quede vacío -. No me animé a preguntarle dónde guardaba ese cofre, si era grande o pequeño, de madera o se oxidaría con el tiempo. Ese era su gran secreto y  no quería defraudarla con tanta interrogación.

Sin darnos cuenta todo evoluciona y las tarjetas recibidas por correo, fueron cada vez menos, comenzaron a llegar por internet, y yo se las leía mientras ella anotaba los deseos tal como lo había hecho durante toda su vida. Los años pasaron para todos, muchas Navidades acumuladas en el recuerdo de mi madre que, ya anciana, seguía con su costumbre de guardarlos en su cofre.
Logramos ser una familia numerosa, ella disfrutaba mucho de sus nietos, lamentablemente faltaba papá, una cruel enfermedad nos había privado de su presencia física, pero no de su latente recuerdo.
La afinidad que siempre había tenido con mi madre hacía que ella, ya entrada en años, me hubiera considerado su confidente.
Otra Navidad y no puedo olvidar que tomó mis manos y dijo -Nunca te conté dónde guardo el cofre de los deseos y creo que llegó el momento de que tú lo sepas, es un lugar muy especial, dónde nadie lo puede encontrar ni abrir, lo guardo en mi alma y cuando ya no esté con ustedes,  sabrás que el último deseo que está allí se habrá cumplido –mientras decía esto sus ojos se llenaron de lágrimas y prosiguió– quiero que armes tu propio cofre con todos los deseos que recibas y los tuyos –finalizó la frase con voz quebrada-. No supe que contestar, me dejó consternado y a la vez asombrado ante la importancia de tan profundo secreto, respiré profundo y le prometí que comenzaría con mi cofre. Me cubrió con un abrazo infinito y profundo, como si fuera una despedida.
Ese, su último deseo,  pronto saldría de su cofre. De forma impensada, fue la última Navidad que compartimos.

Graciela Fioretti – Jyosti
25/12/2011

**Obra Registrada**

Con este relato culminan, por este año, las publicaciones sobre la Navidad. Deseo que hayan disfrutado de la secuencia de cartas y cuentos. Gracias y Feliz Navidad!

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