
Se acallan las voces,
el silencio despacio invade
al ser querido moribundo
que espera su anochecer.
Anochecer de la existencia,
que elevará su alma,
y haciéndolo allí sucumbir
lo convertirá en perpetuidad.
Nada queda en cuerpo,
ya solamente es plasma,
viaja a otra dimensión
que habitan las almas.
La tristeza del doliente,
que extrañará su presencia,
pronto resignará al pensar
que ahora no sufrirá.
Jyosti
21/06/2009
el silencio despacio invade
al ser querido moribundo
que espera su anochecer.
Anochecer de la existencia,
que elevará su alma,
y haciéndolo allí sucumbir
lo convertirá en perpetuidad.
Nada queda en cuerpo,
ya solamente es plasma,
viaja a otra dimensión
que habitan las almas.
La tristeza del doliente,
que extrañará su presencia,
pronto resignará al pensar
que ahora no sufrirá.
Jyosti
21/06/2009









